Aquella niña...

Aquella niña dejó de creer hace ya mucho tiempo.

Cuando aquel supuesto "Dios" la abandonó en medio de la tormenta.

Ella se cansó de gritar y pedir ayuda al cielo.

Una noche siniestra se llevó todo su consuelo.

Para dejar su alma desnuda en la puerta del infierno.


Aquel que llaman Lucifer la acogió en su mundo abriendo sus ojos y llenándola de conocimiento.

Le dió un hogar.

Le dió seguridad.

Le dió valentía.

La convirtió en su hija ante los demonios, y en un monstruo que debía ser quemado según la iglesia.

Sin embargo, ella había llegado a este mundo con algo que le fue arrebatado al nacer.

Le quitaron una pieza muy importante y la escondieron en profundidades desconocidas.

A pesar de buscarlo sin descanso, no la encuentra.


Ella lo lamenta después de haber hecho tantas promesas, pero no puede quedarse.

Lo que busca no está aquí.

Ni en la tierra, ni en el cielo.

Ni en el agua, ni en el fuego.

El conocimiento fue su escape, pero también su perdición.

La curiosidad mató al gato, pero el gato murió sabiendo.


— Bridget H. González.